ANDANZAS DE SANCHO PANZA EN LAS INDIAS , POR EVA DÍAZ PÉREZ

Nov 24th, 2014 | By | Category: Reseñas, Sin categoría
  • Andrés Trapiello presenta la segunda parte de su continuación de

  • El Quijote’ embarcando a sus personajes en un viaje a ultramar

El escritor Andrés Trapiello, durante la presentación de su novela.

El escritor Andrés Trapiello, durante la presentación de su novela.EFE

 

La historia quedó suspendida al morir don Quijote, con un Sancho Panza taciturno y melancólico. Y ahora continúa con un Sancho quijotizado que se embarcará a las Indias con el bachiller Sansón Carrasco, la sobrina de don Quijote y el ama. Andrés Trapiello viene con los ojos asombrados de mirar Sevilla desde la Torre del Oro, donde hace un momento acaba de dejar a sus personajes cervantinos a punto de viajar al Nuevo Mundo.

Presenta en Sevilla ‘El final de Sancho Panza y otras suertes’ (Destino), la segunda parte de su audaz aventura de continuar ‘El Quijote’ después de aquella afortunada novela, Al morir don Quijote. Y está en Sevilla porque de aquí salían todos los que querían viajar a las Indias por tener la ciudad el monopolio comercial y partir de aquí las flotas de Tierra Firme y de Nueva España. Sevilla, “archivo que dicen de las riquezas del mundo”.

En esta segunda parte -otro juego cervantino de Trapiello homenajeando la segunda parte de ‘El Quijote’- por fin convierte la novela de aventuras en una verdadera novela de aventuras, ya que los personajes emprenden un viaje con travesía de ultramar incluida. Ni más ni menos que culminar lo que Cervantes quiso hacer cuando redactó un memorial pidiendo un cargo en las Indias, pero que fue rechazado por el presidente del Consejo.

“He querido resarcir el sueño de Cervantes. Por eso, este libro es un acto de justicia poética”, asegura Trapiello quien añade que quizás “gracias a que no pasó a las Indias, escribió Cervantes ‘El Quijote'”.

En esta segunda parte, “Sancho ha aprendido que, como fuera de casa, en ningún sitio. Se siente más feliz en su vagabundaje. No acaba de creer en las aventuras de su amo, pero es un hombre pragmático y sabe que saliendo de la aldea gana más. Quien iba a las Indias era gente que ya nada tenía que hacer, pero no era nada fácil”, explica.

Y es cierto porque la Sevilla con la que se encuentran los personajes es el ejemplo de la gran capital de la burocracia, de la picaresca, de las riquezas y de la corrupción. “No había nadie en Sevilla que, pudiendo, no cohechara”, advierte.

Con el guiño cervantino incluido en ‘El Quijote’ de que Sevilla era “lugar tan acomodado a hallar aventuras, que en cada esquina se ofrecen más que en otro alguno”, Trapiello camina rescatando aquella atmósfera. “Sevilla es una ciudad muy cervantina, pero ¿dónde podemos encontrar hoy esas huellas? Quizás en esos conventos en los que entras y te topas de pronto con el siglo XVI. También vi ese mundo cervantino en el mercado de la medina de Tetuán, con recuas de burros como en la época de Cervantes. Y en algunos lugares de la América rural”.

 

 

 

SANCHO

 

 

 

Pero ¿y la lengua? ¿Cómo consigue Trapiello hacer verosímil esta historia y no caer en el artificio, en el simulacro, en la impostura? El final de ‘Sancho Panza y otras suertes’ es una novela escrita muy de . Es lo que ocurre cuando se tiene asimilado a Cervantes en mil lecturas y además se han repasado, por ejemplo, miles de cartas y documentos como los que formaban parte del legado del historiador Enrique Otte, autor de Sevilla, urbe mundial. “Es una relación de cartas que los indianos enviaban a parientes aquí para que recogieran sus herencias. Es una maravilla de la lengua sin literatura. Cervantes tenía fino oído y yo tengo claro que hay que escribir como se habla y no hacer una falsa reconstrucción de cómo se hablaba en el siglo XVII. Hacer la lengua natural, coloquial y transparente, porque la lengua de la época de Cervantes estaba muy viva. Reconstruir un mundo sin caer en ‘Águila Roja’, claro”, bromea el autor de ‘Los amigos del crimen perfecto’ y ‘Salón de pasos perdidos’.

Y sobre el atrevimiento de continuar ‘El Quijote’, confiesa: “Cervantes mató a don Quijote para que nadie más lo volviera a sacar en procesión, pero cometió el descuido de dejar vivo a Sancho y al resto”, añade. Y escribe en su novela: “Que no hay ninguna historia en el mundo que se haya acabado nunca de contar, y que al mejor tejedor le queda un hilo suelto”. Y a Trapiello le ha dado para un buen paño

 

EVA DÍAZ PÉREZ Sevilla
http://www.elmundo.es/cultura/2014/11/24/547232abe2704ed73a8b4580.html

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