“CORREFOCS” Y BAILES DE DIABLOS, POR L. OMAR EL GABRY BRAVO

Ene 20th, 2013 | By | Category: Fotografía, Quiénes somos

 

 

El correfoc es una manifestación cultural popular catalana, en la que un grupo de personas disfrazadas o no de demonios desfilan por las calles de un municipio corriendo, bailando y saltando entre fuegos artificiales. En España son muy populares en Cataluña. En Francia hay collas (pandillas) de correfocs y fiestas en los que actúan por toda la zona del Rosellón.

 

 

Desciende de los Ball de diables (bailes de diablos) ya documentado en el siglo XII en Cataluña. Posteriormente ha ido evolucionando hasta el correfoc actual, en la que tiene mucha importancia la pirotecnia. En el siglo XX, después de la dictadura, la gente de los cercavilas (pasacalle; un recorrido colorista haciendo ruido para avisar a la gente que empieza la fiesta del pueblo, en el que la gente va llegando y se va sumando al grupo) empezó espontánemente a mezclarse con los que luego harían los castells, por ejemplo, y otras cosas, entre ellas los bailes de diablos; y a bailar entre ellos bajo algunas bengalas que íban encendiendo. El término “correfoc” aparece por primera vez escrito en 1977, de la mano de Diables del Clot, cuando realizaron por primera vez un desfile con fuego en el que un grupo de personas vestidas con sacos portaban un palo en el que colocaban fuegos artificiales. Luego ha ido evoluciando, y algunas “collas” de correfocs realizan espectaculares actuaciones profesionales muy elaboradas en las que no pueden meterse dentro los espectadores. En general en los “correfocs”, ya como actividad independiente de la “cercavila”, el ritmo pirotécnico es mucho más rápido que en las “cercavilas”, que siguen haciéndose también con fuegos.

 

 

El origen de los bailes hablados es incierto y arriesgado de precisar, pero parece ser que deriva delteatro medieval de calle. Básicamente, la vía de transmisión del baile popular (bailes hablados o con parlamentos, danzas, etc.) ha sido la vía oral. Así, es lógico que en esta transmisión hayan llegado alterados respecto a la versión original.

La síntesis del Baile de Diablos es una representación teatral de la lucha del Bien contra el Mal. El su contexto escénico también fue utilizado, principalmente para las fiestas de Corpus, en las procesiones eclesiásticas como acompañamiento para dar un aspecto más ceremonioso y espectacular. Finalmente, los diablos, diablillos o demonios desfilaban encabezando la comitiva para anunciar su llegada con jaleo de todo tipo. De forma estrepitosa y ruidosa apartaban el público asistente abriéndose paso en la procesión.

 

 

La primera noticia escrita sobre un Baile de Diablos, según Joan Amades, data del año 1150. El acto fue representado en el banquete de la boda del conde de BarcelonaRamón Berenguer IV con la princesa Petronila, hija del rey de Aragón. La crónica nos dice que representaba la lucha de unos demonios, dirigidos por Lucifer, contra el Arcángel San Miguel y una cuadrilla de ángels.

La segunda referencia escrita que conocemos, citada en el Libro de Solemnidades de Barcelona, es de las fiestas de 1423 rememorando la venida a Barcelona del rey Alfonso V de Aragón, procedente de Nápoles.

También en Cervera participan los diablos para las fiestas de Corpus del año 1426. Otra vez en Barcelona, con motivo de la llegada delduque de Calabria en septiembre de 1467, se organizan unas fiestas donde los diablos también estuvieron presentes.

A principios del siglo XV, en las procesiones del Corpus de Barcelona, se clausuraba la comitiva con un entremés, formado por una cuadrilla de ángeles y otra de diablos.

 

 

 

Fiesta de fuego y juerga

 

 

 

El fuego, como símbolo remoto, siempre ha sido un elemento universal y extraño que ha suscitado inquietud; también es extraordinario porque genera nerviosismo; asimismo es incorpóreo, entonces, produce ilusión en un mundo quimérico.

El fuego ha formado parte desde tiempos inmemoriales de nuestra cultura. Tenemos fuegos diversos y bien diferentes. Algunos son de carácter esotérico; el fuego purificador (el del purgatorio), el castigador (el del infierno). De otros, menos represivos y censurables, sin embargo, igual de incandescentes, resultan, eso sí, mucho más fantásticos, populares y divertidos. Sencillamente son los Fuegos Festivos. Estos tipos de fuegos, son un exponente protagonista en la proyección de mitos, creencias y rituales de numerosas leyendas folclóricas. Por toda Cataluña hay diversidad de fiestas populares y tradicionales donde el fuego asume el protagonismo expresivo de la celebración.

 

 

El fuego ha formado parte desde tiempos inmemoriales de nuestra cultura. Tenemos fuegos diversos y bien diferentes. Algunos son de carácter esotérico; el fuego purificador (el del purgatorio), el castigador (el del infierno). De otros, menos represivos y censurables, sin embargo, igual de incandescentes, resultan, eso sí, mucho más fantásticos, populares y divertidos. Sencillamente son los Fuegos Festivos. Estos tipos de fuegos, son un exponente protagonista en la proyección de mitos, creencias y rituales de numerosas leyendas folclóricas. Por toda Cataluña hay diversidad de fiestas populares y tradicionales donde el fuego asume el protagonismo expresivo de la celebración.

El fuego es un vínculo firmemente asociado al mundo del demonio. El tirar fuego es un hecho característico, de indiscutible ligamen en las cuadrillas de Baile de Diablos. Este colectivo, entusiasta, divertido y con juerga como nadie, es el soberano de una fiesta que está llena de olor a pólvora, de sinuosas nieblas de humo sólo diluidas por una luminaria de chispas incandescentes. La explosión del trueno, la luminosidad del fuego, el humo y el repique de los timbales crean un ambiente ensordecedor y aceleran las vibraciones hasta tal punto que nos encontramos inmersos y atrapados en una sensación que domina, que emborracha y domina. La ignición de los petardos hace sentir rápidas y fulgurantes emociones; efímeros instantes visuales de fuego, turbados sólo por fuertes explosiones de las carretillas y por el persistente sonido de los timbales. La escena se impone por sí misma, el efecto es indescriptible. En la oscuridad, siluetas con cuernos danzan y saltan en medio de un diluvio de fuego en un ambiente irrespirable de sudor y pólvora quemada.

 

Asimismo el diablo está amparado de la ignición pirotécnica por un atuendo. este, confeccionado con ropa de saco o bien de un tejido grueso de algodón, protege de las ascuas incandescentes. Asimismo llevan unos ornamentos, según el gusto de cada cuadrilla, que representan figures infernales, animales o vegetales. Antiguamente la indumentaria era de alquiler; hoy día algunas son de propiedad municipal y otras, particulares de cada uno de los componentes de la cuadrilla.

En esencia, cuando en la fiesta de los diablos no existe ninguna interpretación teatral del baile hablado, pero hay otras formes de representación conocidas por los nombres de: Pasacalles – Correfuego – Carretillada y por último la Encendida Conjunta.

  • Por lo referente al Pasacalles, diremos que es una actuación por las calles de la ciudad de las cuadrillas de diablos. En el recorrido, los demonios que avanzan en formación de marcha, disparan carretillas en medio de un público pasivo que ante el estruendo de la explosión de la carretilla encogen el corazón por el sobresalto, o bien enmudece de golpe el jaleo, el ruido de un auditorio que observa boquiabierto el paso de la comitiva clausurada por los diablos tamborileros de la cuadrilla.
    • En el Correfuego, como en el pasacalles, puede actuar por los calles de la ciudad una sola cuadrilla o bien otras cuadrillas invitadas. El público, mayoritariamente joven, participa en la fiesta de manera mucho más activa. La detonación de la carretilla y la lluvia de ascuas enardece los ánimos para saltar y a bailar de la excitada concurrencia, compartiendo con los carnudos diablos la chirigota en medio de silbidos, truenos, y fuegos artificiales.

    • La Carretillada es el acto de encendido conjunto de las carretillas -la encendida-, por parte de todos los diablos; estos se disponen en círculo con las mazas cargadas al máximo de la su capacidad, haciendo una rueda de paraguas de fuego que gira de forma continuada, produciendo con la descarga de sus carretillas una nube relampagueante y ruidosa.

Fotografía L. Omar El Gabry Bravo

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