LEÓN TRISTE , POR LORENZO GOMIS

Abr 30th, 2016 | By | Category: Poetas

 

 

 

 

León enjaulado, despeinado por los vientos

Es mejor, a mundo, rugir

que esperar disciplinadamente la carne a las doce.

Más vale rugir,

más vale arrugar un poco el aire de la jaula

como un papel de periódico odioso,

el aire ese, rosado,

culpable, al fin y al cabo, de nuestra pereza

cada mañana,

de nuestra delicia, ah,

cada mañana.

Es mejor, a menudo, rugir

que esperarar modestamente a que nos traigan

el agua indispensable

 en la latita azul de la costumbre.

Más vale rugir,

más vale repetir, con gruñidos antiguos ,

que somos leones, fieras.

Bah,

la verdad es que cansa.

Nos cansa ya girar nerviosos como actores

en una jaula pública,

frente a niños que aplauden

y niñeras que chirrían explicaciones falsas

mientras nos señalan con el dedo y se ríen

cual si fuéramos tontos…

La verdad es que ser león es triste,

es triste comer carne,

es triste beber agua en una lata excesivamente limpia,

es triste,

es triste charlar con el guarda, cada tarde,

cuando resbala el sol a la charca fangosa y naranjada,

es triste ver los niños,

es triste contemplar las chimeneas

y comer panecillos,

y beber, alguna vez, a escondidas,

algún poco de vino.

 

 

 

LEÓN

 

 

 

Es triste desgarrar este periódico

del aire sonrosado de la jaula,

culpable,

de nuestro tamaño cada vez más pequeño,

de nuestras nuevas costumbres familiares,

de nuestra pereza, ah,

nuestra delicia,

medible y manejable y vergonzosa,

al despertar a la vista de todos,

cada mañana,

en un mundo de escobas y de niños,

en un mundo de agua y de niñeras,

en un mundo de Sol y de barrotes,

en un mundo de gaseosa y no de sangre.

 

LEON2

 

 

 

Hay que rugir,

es mejor, amenudo, rugir,

que reconocer aque sabemos que es ridículo

rugir;

ridículo y tonto

porque nadie nos teme.

Solo en sueños;

en sueños, ah, en sueños hay silbidos,

cacerías brillantes, carnicerías,

gacelas hermosísimas

para morder en su cuello con dulzura;

hay selvay Noche y Luna y esperanza,

hay sangre tan reciente

que nos arranca lágrimas de dicha;

hay mordiscos y besos enredados

debajo de la hierba;

en sueños bebe bosque nuestra boca,

bebemos muerte, sollozamos muerte

con amor de profetas,

en la persecución nocturna del futuro.

 

 

LEÓN 3

 

 

Así fueron desde siglos nuestros sueños.

Pero es triste,

ahora el sueño es cada vez más triste;

a veces encontramos en la selva

biberones, a veces panecillos,

incluso carne cortada y preparada.

Es triste.

La selva cada vez es más pequeña

y cada vez más ordenada;

a veces vemos jaulas

y niñeras y niños paseando.

Y nosotros, entonces, rugimos,

rugimos…

Pero es por costumbre.

 

LORENZO GÓMIS  (Barcelona 1924-2005)

 

 

 

 

 

 

 

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