ODA AL TIEMPO FUGITIVO QUE NOS LLEVA, POR APULEYO SOTO PAJARES

Feb 23rd, 2016 | By | Category: Poetas

reloj

 

                                         El tiempo que nos lleva.

El tiempo, fundamento

de todo ser y cosa

inquietos y dispersos

en un alucinante

pasaje hacia lo incierto.

El tiempo malherido y maltratado,

maltratador y atento,

con dos caras feroces

como un dios justiciero.

El tiempo, mandolina

de cuerdas en requiebro,

cuchillo, escoba, espada,

campanade recuerdo,

un toque de atención

quedo, quedo, quedo…,

máscara constante,

constante actor cimero

ante un público bobo

frente a sus excesos

coloquiales, vagos,

fulleros, trileros.

Después de tanto afán

no resta más que el hueco

de allá donde estuvimos

sin norte ni concierto.

¡Ay, ay, ay…!

Eco, eco, eco…

El tiempo, canoso

o calvo viajero

lanzando a su paso

mandobles de viento,

soles, sombras, sierpes,

penas y consuelos,

verdades, mentiras,

tembloresy cienos…

El tiempo, hojiblanca

de un calendario ciego,

el que se va y no vuelve

del uno al otro extremo.

El tiempo, golondrina

siempre en nido nuevo,

tejedora de apaños,

de guerras y sueños.

El tiempo, esa moneda

de oro tirada al viento,

ese cordón umbilical

que nos liga a lo eterno

entre el niño y el hombre

que fuimos y seremos.

El tiempo, esa barcaza

del más ansiado puerto

al que nos dirigimos

obsesos sin remedio.

El tiempo, ese marchamo

demoledor obsceno

de aventuras cuajadas

fuera de tiesto.

El tiempo, el objetivo

más seguro y directo

a la consecución

de las ensoñaciones y los hechos.

El tiempo, motor óptimo

en puro movimiento,

rueda que ruedan

sus ruedas por el ruedo

de la necesidad

hecha precepto.

El tiempo, ni se estuvo

ni se estará jamás quieto,

ojo movible

e indiscreto

con la pupila absorta

sobre lo incierto.

El tiempo, la clepsidra

de la arena cayendo

imperturbablemente,

por el agujero

cristalino, torpísimo,

mortal, siniestro,

que conduce a la nada,

lo demás es silencio.

El tiempo, gota a gota

agotándose presto

enperpetua sangría

a corazón abierto.

El tiempo, cofre

de la esperanza y el encubrimiento.

El tiempo, esa ave en vilo,

esa ave en vuelo

que se alza a las alturas

sobreviviéndonos.

Si esto no escribo hoy,

no existirá ese tiempo

en que gentes futuras

logren leerlo.

Por él me consumo,

por él me desvelo,

por él me distraigo

y por él me muevo,

por él me desvivo,

aprecio y desprecio,

por él me contagio

de desestimiento.

Bienvenido digo

cuando me despierto,

cuando me alucino

con sus aspavientos,

cuando busco el norte

y hacia el sur me pliego,

cuando me hago fábula

o me cuentoel cuento

de su extravagancia

sobre el universo.

Lo asumo, lo gozo,

lo sufro, lo siento,

lo veo templado,

triste o traicionero,

listo y vigilante,

rico y pordiosero,

príncipe desnudo

y lobo y cordero.

Es flor virgencita

y es fruto muy tierno;

es aro girante

y despeñadero,

y es suma y es resta,

las dos en proceso.

Estrotamundano

y también casero.

Es todo y es nada,

es foto y espejo,

es la voraz máquina

de cualquier trasiego;

es un “tontolaba”

y un sabio putero,

es un trampantojo,

es un maniobrero,

es un carrecalles

perro perdiguero,

es un sin parar

y un todoterreno.

El tiempo es llegada

y asimismo acceso

y posada lábil

del encantamiento,

en la que hacer treguas

con nuevos proyectos.

Somos sus vasallos,

somos sus romeros,

somos sus pupilos

servidores legos,

porque no intentamos,

porque no podemos,

porque es implacable

deshacernos de ello.

De un día hacia otro

se destempla el tiempo,

pero permanece

como un dios atento,

y no hay quién le pare

ni le ponga freno:

todo nos lo ausculta

con tacto certero,

todo nos lo colma

de ensueños diversos.

Es dúctil y es fuerte,

es malo y es bueno,

es superpotente

y es retorticero

y es tan inasible

como justo y cierto

El tiempo está loco,

pero es el más cuerdo

de todos los vivos

ytodos los muertos.

El tiempo: señor

de niños, muchachos,

maduros, abuelos,

el que no envejece

enenvejecernos

como a vanos muebles

de un sucio trastero

acomodaticio

pero polvoriento,

enel que nos mete.

Silencio, silencio.

Adiós, dice el progre

que no obtuvo empleo,

adiós el contrario

rico satisfecho,

adiós el potente,

adiós su portero,

adiós todos gritan

cagados de miedo.

Y mientras las horas

pasana degüello

como huríes bellas

de no sé qué cielos,

que no serán nuestras,

que no alcanzaremos,

por más que Mahoma

nos las ponga en celo.

¡Oh tiempos idílicos

romanos y griegos,

entre viajes múltiples

por el Mar Egeo!

Ya no volverán,

ya no serán ellos

los que nos conduzcan

al amor de Lesbos,

cual volvió Cavafis

tras el Uliseo,

Penélope aparte

tejiendo, tejiendo…

Tiempo al tiempo, amigos.

Después ya veremos

cómo nos volcamos

en sus enredeños,

pues que no es posible

de él desprendernos.

Que nos tiene atados,

que nos lleva al remo

de las circunstancias.

Galeotes semos.

Vida, vida, vida.

Tiempo, tiempo, tiempo.

APULEYO SOTO PAJARES

 

 

APULEYO (Medium)

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