RUTAS POR LA AUSTRALIA SALVAJE, POR LAURA MILLÁN

Dic 14th, 2014 | By | Category: Reportajes, Viajes

 

Ruta infalible
por la Australia salvaje

Animales saltarines que boxean incansables, bestias regordetas que destrozan a sus atacantes a culazos o murciélagos gigantes que comen higos. En esta ruta por la Australia salvaje nos adentramos en un continente que evolucionó más allá de los límites de la naturaleza.

  • Enviar a un amigoCANGUROS
Los célebres marsupiales australianos son tímidos, escurridizos y a menudo nocturnos. Algunos, como el casi extinto diablo de Tasmania, son casi imposibles de ver en libertad. Para el visitante pragmático, la opción más sencilla es acudir al zoo, leer las explicaciones en los cartelitos y tomar las fotos de rigor. Para el resto, he aquí una guía infalible para encontrar a los animales más rarunos del planeta en su hábitat natural. Seguirla implica visitar parajes de increíble belleza, pero también abandonar toda comodidad, explorar e, inevitablemente, pringarse hasta las cejas de baba de canguro.

1. Canguros al alcance de la mano

             
Los canguros son tímidos.

En Australia, los canguros pacen en los campos cual ovejas. Pero se muestran tímidos y los machos pueden llegar a ser agresivos. La excepción es el centenario hospital psiquiátrico de Morisset, a unas tres horas al norte de Sidney. Los enfermos han alimentado a los canguros durante décadas y hoy son ávidos devoradores de pan de molde. Las hembras con crías en el marsupio se dejan acariciar y los más jóvenes compiten a saltos inofensivos por la atención de los visitantes. Eso sí, todos sueltan una sorprendente cantidad de babas.

 

2. La siesta del koala

Encaramado en un eucalipto.

Las bolas de pelo más adorables del mundo dormitan durante la mayor parte del día. El resto, lo pasan mascando hojas frescas de eucalipto. Uno de sus lugares favoritos son los alrededores del faro de Otway, en plena Great Ocean Road, a algo más de tres horas de Melbourne. Para verlos, es necesario desviar la vista de los impresionantes acantilados y escrutar las ramas de los eucaliptos a ambos lados del camino.

3. El chapuzón del ornitorrinco


Un misterio de la naturaleza.

Los biólogos se rascan la cabeza desconcertados ante este mamífero venenoso que pone huevos, tiene pico de pato, cola de castor y pelaje de nutria. La familia menos escurridiza vive en el lago junto a las cuevas Jenolan, en las Blue Mountains, tres horas al oeste de Sidney. Tras visitar el bellísimo complejo de grutas, basta con pasar un rato junto al lago para verlos. Los ornitorrincos se asoman a la superficie durante unos segundos… para luego patalear apresuradamente hacia el fondo.

4. La zancada más poderosa de Australia


Corren hasta a 50 km/h.

Los emus son la versión australiana del avestruz. El ave más grande del continente austral es nómada y puede correr a más de 50 kilómetros por hora dando zancadas de hasta 2,75 metros. A veces, una curiosidad innata les empuja a husmear asentamientos humanos poco poblados. Son fáciles de ver en los prados de las afueras de Halls Gap, una minúscula población en el corazón del Parque Nacional de los Grampians, al oeste de Melbourne.

5. La migración de las ballenas jorobadas


Pueden pesar hasta 36 toneladas.

En junio, la llegada del invierno antártico empuja a las ballenas jorobadas hacia aguas más cálidas. Australia vive con auténtica fascinación la migración hacia la Gran Barrera de Coral, donde los grandes mamíferos del mar tienen a sus crías. Lo más recomendable es intentar avistarlas entre septiembre y noviembre, cuando regresan al sur junto con un auténtico ejército de retoños juguetones. Bondi, la mítica playa surfera de Sidney, es un buen lugar para verlas resoplar a la salida del sol.

6. Los grandes mamíferos del aire

Llega a medir tres metros de largo.

En Australia llaman a los murciélagos flying foxes por su cuerpo peludo y por su tamaño desmesurado. Los primos hermanos de Drácula pueden medir hasta tres metros de largo con las alas desplegadas. En realidad, son inofensivos, comen higos y mangos y son esenciales para la polinización. De día, cuelgan de las ramas de los árboles de la biblioteca pública de Cairns. Aunque cuidado con mirarlos durante mucho rato porque tienen tendencia a defecar de forma abundante sobre todo lo que tienen debajo.

7. Marsupiales de las profundidades

 

Su aspecto inocente engaña…

Los wombats excavan túneles subterráneos y sus cuartos traseros son tan poderosos que sirven para matar a culazos a cualquier depredador desprevenido que se cuele en su guarida. Estos marsupiales de aspecto osuno duermen durante la mayor parte del día. Pero se dejan ver por la noche en las carreteras de Tasmania e incluso visitan de vez en cuando a los excursionistas del camping junto a la montaña Craddle.

8. Equidna, marsupial con espinas


¿Erizo u oso hormiguero?

En la mitología griega, el equidna es un monstruo con torso de mujer y cuerpo de serpiente. En Australia, es un simpático marsupial cubierto de espinas, primo lejano del ornitorrinco. Los equidnas no tienen dientes y comen a través de un morrito alargado, dotado de una lengua retráctil. Presentes en casi todo el país, suelen encontrarse en zonas de bosque o matorrales. El explorador atento los encontrará entre la vegetación que rodea la paradisíaca bahía de Jervis.

La fauna mortífera de Australia

 

DINGO

 

Desde el tiburón blanco al cocodrilo gigante, pasando por las serpientes, las arañas y otras rara avis peligrosas. Nunca el mundo animal causó tanta alerta como en este rincón de las Antípodas.

Noelia Ferreiro Australia

Enigmática y remota, la naturaleza australiana esconde una vena perversa en gran parte de su fauna legendaria. Más allá del candor del canguro o de la entrañable torpeza del koala, el continente rojo es también el hogar de la mayoría de las especies asesinas del mundo. Y aunque su amenaza real tiene mucho de leyenda, aquí van algunas, por si acaso.

1. El tiburón blanco

Es, tal vez, el mortal más famoso de Australia, la viva encarnación de ese peligro un tanto exagerado que a menudo se atribuye a sus playas. Pese a su oscura reputación, los expertos insisten en que los ataques del tiburón blanco contra los seres humanos son generalmente anecdóticos, y aunque nadie hace bandera de su inocencia, lo cierto es que la imagen de este escualo fascinante ha quedado para siempre empañada por la leyenda negra de Spielberg. Seamos francos: la probabilidad de que aparezca en la costa existe, aunque es realmente muy baja. Aún así, y para tranquilidad del viajero, las playas están continuamente patrulladas por helicópteros que, a la mínima sospecha de su presencia, desalojan a los bañistas.

2. Los cocodrilos marinos

Otro film, Cocodrilo Dundee, alentó el estereotipo del australiano hosco y sin afeitar que apresa a estos letales reptiles como quien caza una mosca. Tal vez por estas imágenes, todo el mundo sabe que hay cocodrilos en Australia y que especialmente en Darwin, el norte tropical, pueden llegar a ser un auténtico peligro -aunque previsible y por tanto evitable-. En concreto, se trata del cocodrilo marino, el más gigantesco y feroz, que puede encontrarse cerca de la costa en estuarios y riachuelos. En estos casos no faltarán las indicaciones que prohíben encarecidamente el baño. No obstante, cuentan que una vez apareció un bonito ejemplar en la piscina de una casa privada.

3. Las serpientes

Las estadísticas no son lo que se dice apaciguadoras. Hay 200 clases de serpientes en Australia, de las que más de 70 son venenosas. Además, nueve de las diez especies más mortíferas del planeta se encuentran en esta isla-continente. Perlas como la Taipan, cuya mordedura contiene suficiente veneno como para matar a 100 personas, o la Scrub Python, que puede abrir su mandíbula unos 150 grados, son algunos ejemplos autóctonos, aunque las más comunes son la parda oriental y la serpiente tigre. Pero que no cunda el pánico: se trata de animales muy tímidos que difícilmente se mostrarán agresivos si se obedece a una regla de oro. La de no molestarlos.

4. Las arañas

El más temido de estos seres diminutos y de patas largas es la llamada araña de espalda roja, que se encuentra por todo el país. Y sí, puede ser mortal si su picadura no se trata inmediatamente, aunque esto, claro, ha sucedido sólo en contadísimas ocasiones. Más allá de esta bestia están la araña de cola blanca y la araña de embudo que, aunque no entrañan riesgo de muerte, sí pueden causar fuertes dolores. La de Huntsman, grande y peluda, es el trauma de los aracnofóbicos porque a menudo se cuela en las casas en busca de apetitosos insectos. Eso sí, pese a su aspecto repulsivo, suele ser inofensiva.

5. Las medusas

También estas criaturas marinas guardan en su historial alguna que otra muerte humana. Hay dos tipos de medusas peligrosas: las pequeñas irukandji y las cubozoas, conocidas como avispas de mar. Se muestran en las costas de Queensland y son especialmente activas durante los meses de octubre a abril, en los que es obligatorio meterse al mar con trajes de licra o neopreno desde el cuello hasta los talones. Las playas afectadas suelen estar señalizadas e incluso en algunas se instala una red protectora que delimita la zona de baño. Para quien se atreva, claro.

6. El dingo

Más desconocido es este perro salvaje que, si bien está presente en toda Australia, concentra su mayor comunidad en Fraser Island, en la costa este, a poca distancia de Brisbane. Fraser es, además de un rincón mágico de dunas, selvas y lagos, la mayor isla de arena del mundo y el escenario donde tuvo lugar un episodio trágico en el año 2001: la muerte de un niño de 9 años bajo las garras de un dingo. Y es que este mamífero semejante al lobo puede resultar agresivo, pero sólo si se le hostiga. De hecho, se pena con multas de hasta 3.000 dólares a quien trate de alimentarlo.

7. El casuario

En la selva tropical australiana –y también en Nueva Guinea- encontramos este estrambótico especimen que es algo así como un avestruz, pero con cara de pocos amigos. El casuario (cassowary en inglés) es de plumaje negro, con el cuello azul y rojo y una protuberancia ósea sobre la cabeza. Hay quien lo ha catalogado como el ave más peligrosa del mundo, ya que puede atacar a saltos, propinando golpes con sus sólidas patas o desgarros con sus afiladas uñas. Si se encuentra, es mejor cederle el paso y no acercarse nunca a sus huevos o crías.

8. El demonio de Tasmania

Su nombre ya lo dice todo. Y su mandíbula trituradora, con la mordida más fuerte de todos los mamíferos en relación a su tamaño, no hace sino confirmarlo. Este marsupial carnívoro es un demonio que sólo habita en la isla de Tasmania, en el sur australiano. Pero toparse con él es bastante improbable: se encuentra en serio peligro de extinción. Más simpático y dócil es el que popularizó la Warner en sus dibujos animados.

 

 

 

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