UN DÍA EN LA ESCUELA ITINERANTE DEL CIRCO WONDERLAND

May 13th, 2015 | By | Category: en España...

La escuela que se mueve

 

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  • 118 niños que viajan con el circo por España están escolarizados en 16 aulas itinerantes

  • Son colegios públicos habilitados en aulas-caravanas de pocos metros cuadrados

  • Chicos y chicas de distintas edades aprenden juntos en la misma clase

  •  Pasamos un día con ellos en el colegio del circo Wonderland

  • Los críos son desinhibidos, sociables, disciplinados y más preparados para los imprevistos

 

En el circo Wonderland hay un cerdo gigante de 360 kilos que come 10 barras de pan al día; un enano portugués que se disfraza de Hulk durante la función; un cuidador de tigres al que todo el mundo llama Tigresa, y siete niños y niñas de entre tres y 16 años que van todos juntos a la misma clase.

Son los alumnos del colegio público ambulante del Wonderland, hijos de payasos y trapecistas que recorren España con el circo y que, como no pueden asistir con regularidad a una escuela ordinaria, reciben atención educativa en un aula-caravana. Según datos del Ministerio de Educación, este curso hay 118 estudiantes apuntados a 16 aulas itinerantes con sus correspondientes maestros en 14 circos españoles. El resto de las compañías circenses -otra quincena- no sigue este programa: o bien no tienen suficientes niños, o los llevan a colegios fijos o costean de su bolsillo profesores privados.

En el caso del Wonderland, el Ministerio pone el profesor, el interino de 27 años David Portillo, y una subvención de 3.000 euros anuales. La empresa aporta dos caravanas, una para la clase y otra para que le sirva de vivienda al maestro.

Hemos  pasado el día con los siete alumnos del Wonderland, que llevan un diario de abordo con el trayecto recorrido desde el pasado septiembre: 14 municipios, 1.300 kilómetros, 100.000 euros gastados en gasoil. El año pasado, estuvieron en 40 ciudades. El anterior, dieron la vuelta entera a España.

9.00 horas

Los zapatos, a la entrada.A. L.

Los alumnos de Secundaria, que estudian a distancia, se sienten ‘abandonados’

El circo está instalado en el recinto ferial de Daimiel (Ciudad Real), aunque después irá a Fuenlabrada (Madrid), donde se encuentra estos días. El aula-caravana es un lugar estrecho como un autobús pero tan ordenado como un campamento militar. Los siete alumnos se descalzan al entrar para no llenar la clase de arena y estudian todos juntos en 14 metros cuadrados. Como tienen distintas edades, el maestro les presta atención individualizada, al estilo de las escuelas rurales. “Cada uno aprende a su ritmo”.

En Matemáticas, pone a Miriam (ocho años) a hacer divisiones, a Valeria (nueve) a hacer fracciones y a Ahlam (10) a hacer decimales. Los dos pequeños, Eloy y Adán (tres años), juegan mientras tanto al dominó. Los mayores, Alessia (12 años) y Randy (16) están ya en la ESO y estudian con asistencia online. David les ayuda, pero él está contratado sólo para Infantil y Primaria. Éste es el gran fallo del programa: los chicos se sienten “muy abandonados” porque “los tutores de Madrid tardan mucho en responder”. Además, durante casi toda la mañana falla la conexión a internet y Randy y Alessia no pueden avanzar. En Lengua, los de Primaria hacen un dictado y David va mesa por mesa corrigiendo. Copian tres veces cada falta. El maestro está orgulloso porque los pequeños han ganado en “autonomía” y “madurez” al estar tan pegados a los mayores.

10.40 horas

Valeria, en clase.A. L.

El cambio, para estos niños, es casi una rutina. Improvisar les hace más competentes’

Toca Ciencias Sociales. Los alumnos ven en el iPad un vídeo de Las Tablas de Daimiel, donde fueron todos de excursión hace unos días, y tienen que responder unas preguntas que ha preparado el profesor. Como cada dos semanas el circo cambia de ciudad, David está empeñado en que conozcan bien cada uno de los lugares a los que van. En Valencia, fueron al Oceanogràfic; en Cartagena, al Museo Naval; en Castellón, al planetario; en Onda, al castillo árabe; en Alcázar de San Juan, a una fábrica de queso; en Albacete, a un supermercado… En la pared han puesto un mapa de España en el que van marcando todos los lugares que visitan.

David explica la principal ventaja del circo: “El hecho de ser itinerante hace que te adaptes mejor a un mundo que está en movimiento. Estamos más abiertos a los cambios. Hay diferentes situaciones que te ponen a prueba y que tienes que ir solventando día a día. Y, para los niños, adaptarse al medio e improvisar los hace ser más competentes y preparados para la vida”.

Si se corta la electricidad, quitan las cortinas. Si tienen que viajar por la mañana, recuperan las clases por la tarde. “El cambio, para ellos, es casi una rutina”. Zygmunt Bauman, que vaticinó el fracaso del sistema educativo tradicional, concebido para un mundo perdurable que ya no existe, se encontraría a sus anchas entre estos estudiantes-nómadas.

11.30 horas

Leen una hora al día.A. L.

El profesor no tiene tiempo para aburrirse: está muy metido en la vida del circo

Durante el recreo, los niños sacan la fruta y salen del aula. Alguno aprovecha para ir al baño a su casa. El profesor David enseña por dentro su caravana y explica cómo llegó a este lugar desde su tierra, Guadalajara. “Hay una convocatoria tipo oposición. Presenté un proyecto concreto y me evaluaron para ver si encajaba. Es mi primera vez, pero me gustaría repetir el año que viene. Aconsejo pasar por esta experiencia a todos los profesores, sobre todo cuando somos jóvenes y tenemos pocas ataduras”. ¿Y no se siente solo? “Casi me falta tiempo”, responde. Por las tardes prepara una oposición, pero está muy metido en la vida del circo. Se va a correr con ellos, juega al fútbol o a la consola, va a sus barbacoas… Y media entre los alumnos o con los padres cuando se produce algún problema.

¿Y los niños? ¿Qué piensan de esta escuela? “Me gusta este cole porque se mueve”, cuenta la valenciana Miriam, que ha pasado muchos años en un colegio tradicional. “Podemos ver las cosas de los sitios por donde pasamos y tengo amigas mayores que yo”, argumenta, junto a la jaula de las avestruces. A su lado, Ahlam explica: “Antes yo tenía un profesor para cada asignatura e íbamos cambiando de aula. Prefiero esto”. “No me gusta estar siempre en el mismo sitio”, añade Valeria, que es la hija de Stefano Macaggi (el payaso Ringo), copropietario del circo.

12.00 horas

Clase de Educación Física.A. L.

‘Han perdido la vergüenza; son muy extrovertidos y alegres, les encanta interactuar’

Tras el recreo hay una hora de Lectura. La biblioteca del aula-caravana tiene más de 300 libros (desde Los hijos del capitán Grant y la Enciclopedia Salvat a los clásicos de El Barco de Vapor) y los alumnos hacen tertulias literarias a diario a partir de libros sobre Sherlock Holmes. Leen en alto y apuntan las palabras que no entienden para buscarlas en un diccionario. Luego comentan los capítulos. Después hay clase de Educación Física, que se imparte en la misma carpa del circo. Los críos son muy buenos con las contorsiones y el pool dance. David les pone a jugar al Twister, “para que los pequeños conozcan los colores y los conceptos de derecha e izquierda”.

El maestro recalca de ellos que, al estar acostumbrados a actuar en público, se muestran desinhibidos y sociables con todo el mundo. “Los niños del circo han perdido la vergüenza que pueden tener los estudiantes de un colegio fijo. Son muy extrovertidos, simpáticos y alegres. Les encanta interactuar y hacer cualquier actividad”.

También los encuentra “más disciplinados” que los alumnos de su anterior colegio. “El tópico de que los circos son sucios o están desorganizados no es cierto. Ellos llegan a una nueva plaza, hacen una marca en el suelo, se colocan en círculo cerrando las caravanas alrededor de la carpa, contratan la luz y el agua… En un día está todo montado. La logística es muy buena”.

15.30 horas

Randy y Ringo.A. L.

Los niños comen con sus padres a diario. Todos respetan mucho al maestro

Las clases terminan a las 14.00 horas y los críos se van a sus caravanas a comer con sus padres. A las 15.30 horas, se ponen con los deberes o se reúnen todos a ensayar bajo la carpa. Estos críos hacen de todo, desde ayudar con el montaje y acomodar al público a ponerse el maquillaje y las lentejuelas y salir al centro de la pista. Después del colegio, los padres hablan con el profesor. La mayoría lo hace todos los días. David recalca que “tiene un trato muy cercano con todas las familias”. “Conozco padres que llegan por la noche de trabajar de la oficina y apenas ven a sus hijos. Aquí estamos juntos, ensayamos juntos, comemos juntos… Es muy importante para nosotros tener respeto al maestro”, reflexiona Stefano Macaggi (el payaso Ringo), uno de los tres propietarios del circo, que lleva en pie desde 1977 y da trabajo a 37 miembros de una misma familia.

En realidad, este circo es muy tradicional y eso se nota en el trato que recibe David. Allá donde va, todos le llaman “maestro” con respeto. “Al principio, me llamaba mucho la atención que aquí la figura del profesor estuviera reconocida como antes. Esto, en los colegios tradicionales, se está perdiendo. En este circo transmiten de generación en generación lo que les han enseñado a ellos de pequeños. Me recuerda a los antiguos colegios de pueblo”, explica David.

19.00 horas

Alessia y Randy.A. L.

Después de las clases, Alessia y Randy acomodan al público y actúan en la función

Está a punto de comenzar la función y Randy (el gran Randy Forgione, alumno de 3º de la ESO) y Alessia (la in-cre-í-ble Alessia Macaggi, estudiante de 1º de la ESO) acomodan al público en sus asientos. Después salen a la pista, él de equilibrista y ella de patinadora.

Entre tanto espectáculo, ¿qué resultados escolares sacan? Sus notas, colgadas en el aula- caravana, son bastante buenas: dieces, ochos, algún seis y algún cuatro. David dice que él es “muy exigente” y que el nivel educativo es “mejor” que en el colegio donde trabajó antes; entre otras cosas, “porque los padres se implican más”. La evaluación se hace igual que en un centro tradicional, con exámenes.

Todos los alumnos dicen que quieren trabajar en el circo tras terminar la enseñanza obligatoria. A sus ocho años, Miriam lo tiene claro:”Quiero ser monociclista, alambrista y trapecista”. Randy explica que seguiría estudiando y se matricularía en Derecho “si la plataforma online de la ESO fuera más fácil”. Los padres de los críos coinciden en que, a los 16 años, muchos abandonan por no tener a un profesor a su lado que les atienda como necesitan. En el Wonderland, a pesar de que los niños hablan tres o cuatro idiomas, sólo un miembro de la familia Macaggi ha llegado a la universidad. Sarah Jane Macaggi, a quien llaman “la prima universitaria”, estudia para ser profesora.

 

Fofito, en el circo Wonderland.Alberto Di Lolli

OLGA R. SANMARTÍN Daimiel (Ciudad Real)

@olgarsanmartin

 

Fofito y sus colegios

El payaso Fofito, artista invitado del Wonderland, tiene su caravana montada junto a la del profesor, en el lugar de honor del campamento. Desde allí recuerda su educación en aulas tradicionales. «Yo iba al colegio con el resto de los niños. Cuando estábamos en Argentina, Venezuela o Puerto Rico, mis padres y mis tíos se preocupaban por firmar contratos muy largos para que pudiéramos ir al mismo colegio el mayor tiempo posible. Miliki, Gabi y mi padre reservaban colegio para todos los niños. Con cinco años fui a clase en Chicago y en San Juan de Puerto Rico, a una estricta escuela militar. Hice hasta el Bachillerato». Fofito defiende las aulas itinerantes «porque no está bien que sea analfabeta una criatura que sabe hacer el triple salto mortal». Stefano Macaggi, más conocido como Ringo el payaso, cuenta que, a mediados de lo 80, su circo fue uno de los tres que pidieron al Ministerio de Educación que creara el programa de aulas itinerantes. «Yo estudié primero en Italia, yendo de colegio en colegio por los pueblos. Después, en Yugoslavia, entre todos los padres del circo pagaban a un profesor particular. Cuando llegamos a España, el padre Silva, de la Ciudad de los Muchachos, nos mandaba profesores y después nos presentábamos a los exámenes».

 

FUENTES

http://www.elmundo.es/espana/2015/05/13/5550e11722601df4508b4574.html

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